La legalidad y las modificaciones arancelarias

aduanas

En Gaceta Oficial N° 37.970 de fecha 30 de junio de 2004, fue publicada la Resolución del Ministerio de Finanzas N° 1.560 de la misma fecha, mediante la cual en Ministro de Finanzas modifica el Arancel de Aduanas, fundamentándose en los artículos 1°, 4° numeral 9 y 83 de la Ley Orgánica de Aduanas.

De manera inobjetable, el Ministro somete a régimen legal 3 (permiso del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social), la importación de las mercancías contenidas en las subpartidas arancelarias allí señaladas, insertando la nota 3 a las columnas 5 y 6 correspondientes.

Pero donde empiezan las confusiones es en el artículo 2, que a la letra dice: “La exportación de mercancías cuyos códigos y descripciones arancelarias se indican en el artículo 1 de la presente Resolución, estará sujeta al Régimen legal 3 (Permiso del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social) indicado en las columnas 5 y 6 de ese mismo artículo.” No se percataron los redactores de dicha Resolución que las columnas 5 y 6 del artículo 21 del Arancel de Aduanas se refieren única y exclusivamente a las mercancías de importación, dado que el encabezado de dicho artículo (contentivo de dichas columnas) dice textualmente: “La Nomenclatura del presente Arancel, los impuestos y el régimen legal correspondiente a la importación de mercancías, son los siguientes:…” (resaltado nuestro). Y aun más, el artículo 11 del Arancel impide toda posibilidad de que el tratamiento a la exportación y el tránsito se realice en el artículo 21, al señalar que las mercancías sometidas a esas operaciones “…se declararán con el mismo código y descripción indicados en el artículo 21…”, pero no dentro del artículo 21, como es obvio.

Mas eso no es todo, el artículo 12 del Decreto 989, el cual establece las diez notas restrictivas a que pueden estar sometidas las mercancías en sus respectivas subpartidas arancelarias, está dirigido únicamente a la importación, al decir: “Sin perjuicio de las demás formalidades y requisitos legales exigidos, el Régimen Legal aplicable a la importación de las mercancías se ajustará a la siguiente codificación:…” (resaltado nuestro). Por tanto, las mercancías objeto de exportación y tránsito pueden ser gravadas, no gravadas, prohibidas, reservadas o sometidas a otras restricciones, registros u otros requisitos, en virtud del claro señalamiento que en ese sentido hace el artículo 83 de la Ley Orgánica de Aduanas, pero no sujetas al régimen numérico contenido en el artículo 12 en comentario, el cual –repetimos– está orientado a la regulación exclusiva de la importación.

Un Arancel de Aduanas correctamente estructurado, que no hubiese sido tan agudamente influido por la tradición importadora del país, ha debido tener en su artículo 21 columnas para señalar –además– los regimenes legales correspondientes a la exportación y el tránsito; pero no siendo así, los redactores de las resoluciones modificatorias del instrumento arancelario, deben adecuar la redacción de sus proyectos a la normativa vigente, sin confundir las operaciones aduaneras entre si ni llamar a error a los usuarios.

El artículo 4 de esta Resolución, dice: “No podrán ser objeto de tránsito las mercancías identificadas en la presente Resolución ni aquellas a que se refiere el artículo 17 del Arancel de Aduanas (Decreto N° 989 de fecha 20-12-95), de conformidad con lo establecido en el artículo 4 de la Ley Orgánica Sobre Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas.” Al observar dicho artículo 17 nos percatamos de que allí no se identifica ninguna mercancía, si no que se hace un señalamiento genérico respecto a sustancias estupefacientes y psicotrópicas.

Esta prohibición genérica arremete flagrantemente el artículo 4° del Arancel que se pretende reformar el cual, in fine, dice: “Ninguna mercancía se podrá identificar en el Arancel sin que se haga referencia los ocho (8) o diez (10) dígitos, del código numérico, según corresponda.”

El Ministro de Hacienda (ahora de Finanzas) está ampliamente facultado por el artículo 4° de la Ley Orgánica de Aduanas, en sus numerales 3 y 9, para dictar la política arancelaria y establecer, restablecer, modificar o suprimir, temporal o permanente, por Resolución y previa aprobación del Consejo de Ministros, los códigos, numerales, descripciones, notas, régimen legal, restricciones, registros u otros requisitos y tarifas del arancel de aduanas; pero amplísimas facultades deben ejercerse con absoluto respeto al bloque de la legalidad, en virtud del cual los órganos de la Administración debe ajustar su actuación a las normas jurídicas vigentes, incluyendo aquellas dictadas por ellos mismos.

Otro desliz cometido por la Administración al promulgar esta Resolución, se percibe en la firma del instrumento. Según el artículo 16 de la Ley Orgánica de Procedimientos Administrativos, cuando la materia de una resolución corresponda a más de un ministro, deberá ser suscrita por aquellos a quienes concierna el asunto; por ello, este instrumento modificatorio ha debido ser firmado –también– por el Ministro de Salud y Desarrollo Social, por ser éste el llamado a otorgar los permisos correspondientes.

Nuestro Arancel de Aduanas adolece de innumerables fallas que han perdurado inexplicablemente. Esperemos que el Instrumento que se promulgue para adecuar nuestra nomenclatura a la Nandina 2002, aborde con ánimo de solución las fallas, errores y lagunas que hace tiempo han debido ser subsanadas.

Autor: Carlos Asuaje Sequera
Julio 2004/Boletín Aduanero N° 06