Resguardo aduanero

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En diversos medios de comunicación social se ha comentado que la Guardia Nacional dejará de prestar el servicio de resguardo aduanero, el cual se le encomendara hace ya varias décadas por disposición del artículo 153 de la Ley Orgánica de Aduanas.

La eventual exclusión de la Guardia de estas funciones, abre una serie de interrogantes y nos impulsa a realizar una serie de consideraciones sobre lo que debe ser un resguardo aduanero eficiente, probo y disciplinado, puesto –en definitiva– al servicio de los intereses nacionales.

Para empezar, consideramos que este Resguardo debe ser una institución exclusivamente civil, para no repetir las fallas, errores y problemas derivados de la condición militar de la Guardia en el ejercicio de funciones que, por su naturaleza, competen al orden civil. El señor Ramón Velásquez B. hace las siguientes consideraciones sobre este asunto: “El General López Contreras creó un grave problema al diseñar a la Guardia Nacional como un híbrido policial-militar, que para unos asuntos dependía del Ministerio del Interior y para otros del Ministerio de la Defensa. Seguramente se inspiró en la Guardia Civil española, en la Gendarmería francesa o en el Cuerpo de Carabineros de Chile, países donde la realidad social era diferente. Lo cierto es que desde entonces la sociedad venezolana sufre las consecuencias de funcionarios pertenecientes a la institución militar que actúan en el campo civil, pero que amparan sus responsabilidades en el fuero militar, lo cual coloca a la ciudadanía en grave desventaja en lo relacionado con el ejercicio de sus derechos ante la justicia ordinaria.” (Analitica.com, 18/07/2003). Por lo demás, siempre ha prevalecido la disciplina militar sobre la supremacía civil establecida en la Ley (ver numerales 1 y 2 del artículo 4° de la Ley Orgánica de Aduanas), pues el Guardia Nacional es remunerado, ascendido, castigado, dado de baja y premiado por sus superiores castrenses quienes, en definitiva, son quienes ejercen autoridad real y efectiva sobre él.

Nuestra vetusta y nunca bien ponderada Ley Orgánica de la Hacienda Pública Nacional (LOHPN) concibió el Resguardo como un cuerpo dirigido a la custodia de los bienes que constituyen la Hacienda Pública Nacional, al auxilio de los encargados de la administración de dichos bienes y a los funcionarios de administración, inspección y fiscalización de las rentas nacionales, para perseguir y aprehender el contrabando y cualquier otro fraude a las Rentas; su dotación, distribución y organización correspondería al Poder Ejecutivo. La LOHPN lo idea como un cuerpo armado, capaz de ejercer la violencia legal del Estado cuando se intentare impedir por la fuerza el ejercicio de las funciones encomendadas a los funcionarios fiscales.

Por nuestra parte, consideramos que el Resguardo Aduanero debe ser un cuerpo civil, debida y suficientemente normado por el Código Orgánico Aduanero, cuyos funcionarios sean civil, penal y administrativamente responsables por sus actos y, por consiguiente, productores de actos administrativos dentro del sentido y alcance de la Ley Orgánica de Procedimientos Administrativos o, para decirlo en otros términos, dotados de competencia para realizar declaraciones de carácter particular de acuerdo con las formalidades y requisitos establecidos en la ley.

En cuanto a su ubicación en la estructura administrativa, deberá insertarse en la Intendencia de Aduanas y sus unidades desconcentradas dependerán directa y exclusivamente del Gerente de la Aduana que tenga competencia territorial sobre el lugar, es decir, en cuya zona aduanera esté ubicado el contingente. No menos importante es que haya unicidad en las líneas de mando; cada funcionario deberá rendir cuenta a un solo supervisor y recibir instrucciones sólo de él. Este, que es un principio básico de la moderna administración de empresas, es un recurso para evitar la anarquía y el caos y un medio idóneo para establecer e individualizar responsabilidades.

Muchas otras cosas se podrían decir sobre este tema, pero lo que no podemos callar es la urgencia de reorganizar el Resguardo Aduanero, dotándolo de los instrumentos materiales e inmateriales para que cumpla a cabalidad sus funciones.

Autor: Carlos Asuaje Sequera
Mayo 2007/Boletín Aduanero N° 38